Lo impronunciable

Nadie cree que estén vivos, aunque muchos no lo digan por no perder una bandera política muy redituable y otros, porque manifestarlo sería incurrir en una actitud políticamente incorrecta.

            Se puede poner en duda o negar categóricamente que los cadáveres hayan sido incinerados en el basurero. Se puede cuestionar la veracidad de las confesiones de policías municipales, sicarios y capos, sobre todo si varios de ellos presentaban lesiones causadas posteriormente a su detención y habida cuenta de que en nuestro país la tortura es una práctica que tristemente ha repuntado y de que era urgente esclarecer el monstruoso crimen e informar a la indignada opinión pública que se había ya detenido a los autores y a los partícipes. Sigue leyendo

De las peores policías del mundo

Las policías mexicanas son de peor calidad incluso que las de Sierra Leona, Honduras, Zambia, Liberia, Tanzania, Guatemala, Guinea, Nicaragua y Etiopía. Una vergüenza.

            El Índice Mundial de Policía y Seguridad Interna 2016 (WISPI, siglas en inglés) coloca a México en el lugar 118 de 127 países evaluados en cuanto a rendimiento y prestación efectiva de servicios de sus cuerpos policiacos. Los nuestros solamente superan a los de Venezuela, Camerún, Bangladesh, Mozambique, Pakistán, Uganda, Kenia, Congo y Nigeria. Sigue leyendo

Justicia sólo con la ley

El comunicado del Consejo de la Judicatura Federal sobre la reciente sentencia dictada en el caso de la guardería ABC no menciona los argumentos con base en los cuales el juez primero de distrito en Sonora, Raúl Martínez, condenó a 19 acusados y absolvió a tres. Esa omisión es muy lamentable por la relevancia mayúscula del juicio. El fallo, hasta ayer, tampoco estaba disponible en internet. Sigue leyendo

Libertad de amar

Esa creencia estaba en el aire, en el imaginario popular, en los numerosos chistes. No hacía falta que explícitamente nos lo dijeran nuestros padres: la creencia flotaba en el ambiente. Los homosexuales –jotos, maricones, mariposones, se les llamaba burlesca o derogatoriamente– eran unos degenerados.

            Al triunfo de la Revolución Cubana se les despidió de sus empleos, se les encerró en campos de concentración para reeducarlos. La Revolución se proponía forjar al hombre nuevo, y los maricas eran uno de los productos aborrecibles del sistema capitalista. Similares o peores actitudes asumieron las demás revoluciones autodenominadas socialistas. Sigue leyendo