Iqbal Masih: una vida en lucha por los
derechos de la niñez
Iqbal Masih murió
asesinado por un disparo el 16 de abril de 1995; tenía 12 años. La historia de Iqbal es una verdadera odisea
y una muestra de superación de la condición más adversa a la que podría estar
sometido un ser humano: la esclavitud.
Iqbal nació en
Pakistán en el seno de una familia campesina pobre. Como muchas familias de ese
país, la suya se vio obligada a pedir un préstamo a un fabricante de alfombras,
quien a cambio solicitaba que uno de los hijos pequeños trabajara para él y así
pagar la deuda; a este tipo de intercambio se le conoce como peshgi. Sin
embargo, las condiciones en las que debían laborar eran de total sometimiento,
pues literalmente se encontraba encadenado al telar durante las horas de
trabajo, no se le permitía hablar con otros niños, se le alimentaba poco y se
le llegaba a castigar y maltratar corporalmente. Si la deuda de la familia de
Iqbal comenzó siendo de 600 rupias (alrededor de 140 pesos mexicanos), ésta se
incrementaba debido a los intereses, el alimento que consumía y las
herramientas que Iqbal utilizaba, así como a cualquier error que pudiera
cometer, lo cual se sumaba a la deuda original. Para cuando Iqbal cumplió los
diez años la deuda de su familia había aumentado a 13,000 rupias (tres mil pesos
mexicanos). Estas condiciones que muchos niños sufrían junto con Iqbal, y que
aún sufren hoy en día en Pakistán, hacen que su cautiverio sea de por vida.
A pasar de vivir en
medio de todas estas adversidades, Iqbal se caracterizaba por dos cosas: por ser
un artista en el telar y tejer las alfombras más elaboradas, caras y
codiciadas; pero también por ser un rebelde, pues si
los niños respondían, se escapaban, extrañaban su hogar o estaban físicamente
enfermos, eran castigados. El castigo incluía palizas severas, ser
encadenado a su telar, períodos prolongados de aislamiento en un armario oscuro
y ser colgado boca abajo. Iqbal a menudo hacía estas cosas y recibía
numerosos castigos.
Un día, el pequeño
paquistaní logro escapar y ponerse en contacto con el Frente de Liberación de
Trabajo en Servidumbre (BLLF), y fue entonces cuando supo que el peshgi
estaba prohibido en Pakistán desde 1992. Con ayuda del Frente logró liberarse y
clausurar la fábrica de su último dueño: Hussain Khan, así como liberar a sus
compañeros también esclavizados. A partir de entonces el joven trabajo
arduamente contra la esclavitud infantil, involucrándose en manifestaciones y
reuniones en donde su dote de liderazgo se hacía evidente, a pesar de que las
malas condiciones de su niñez habían rezagado su desarrollo físico al grado de
tener el peso y la estatura de un niño de 6 años cuando en realidad tenía el
doble de edad.
En su lucha junto al Frente, Iqbal
logró liberar a varios centenares de niños y clausurar varias fábricas,
poniendo en riesgo su integridad y creando en los dueños de las fábricas
profundos sentimientos de animadversión. La creciente
popularidad e influencia de Iqbal hizo que recibiera numerosas amenazas de
muerte. Centrado en ayudar a otros niños a ser libres, Iqbal ignoró las
cartas.
El domingo 16 de abril de
1995, Iqbal pasó el día visitando a su familia por Semana Santa. Después
de pasar un tiempo con su madre y sus hermanos, se dirigió a visitar a su
tío. Al reunirse con dos de sus primos, los tres niños montaron en
bicicleta al campo de su tío para llevarle algo de cenar. En el camino,
los chicos se toparon con alguien que les disparó con una escopeta. Iqbal
murió inmediatamente.
En la actualidad, 8 millones de niños son esclavos en el mundo, siendo que en Pakistán al menos 1 millón lo es. El país ocupa el octavo lugar en el Índice Global de Esclavitud con un estimado de 3.186.000 personas que viven en la esclavitud moderna. Los productos en riesgo de trabajo forzoso incluyen ladrillos, carbón y alfombras, así como cultivos como el algodón y la caña de azúcar. Iqbal superó su propia condición de esclavo y logró liberar a muchos niños más, pero fue asesinado pretendidamente por la mafia de los productores de alfombras cuando sólo contaba con 12 años de edad.
Es de gran importancia
poner atención a estas condiciones de esclavitud moderna que aún existen en
países como Pakistán, pero que solo se han visibilizado a través de los pocos
niños que logran escapar, aunque después sean asesinados artera e impunemente,
sin que las consecuencias sean mayores.
Fuentes: