Germán García García[1]
En este año 2024, se celebrará el 114 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana. Son varios los comentarios que se podrían realizar de tal suceso; no obstante, la mención de este hecho es para poder argumentar que a más de cien años de iniciada la gesta revolucionaria, la interpretación, análisis, así como la crítica del movimiento revolucionario -aún hasta nuestros días- se encuentra vigente por tener un carácter histórico de gran trascendencia, que permeó ámbitos de toda índole, así como derechos políticos, económicos, sociales y por supuesto culturales.
Revolución. Movimiento armado
Luis Cabrera “teórico por excelencia del carrancismo”,[2] argumentaba que las revoluciones “eran estados patológicos y críticos de las sociedades y constituyen situaciones anormales. Las revoluciones implican necesariamente el desconocimiento general y absoluto de todas las autoridades, de todos los principios de autoridad y de todas las leyes políticas de un país”.[3] Para Cabrera, las revoluciones se componían invariablemente de dos etapas perfectamente definidas: “la primera, que constituye la faz meramente destructiva, y que puede llamarse la revolución propiamente dicha, y la segunda, que constituye la faz reconstructiva, y que en muchos casos está enteramente fuera del periodo revolucionario”.[4]
Como se puede observar, todo movimiento revolucionario tienen distintas etapas, aunque todas ellas provistas con una ideología determinada. En este sentido, para Friedrich Katz la Revolución Mexicana fue una “auténtica revolución social”;[5] asimismo, para Alan Knight la Revolución de 1910 fue “un movimiento genuinamente popular”.[6]
Oposición y crisis en el gobierno de Díaz
Para los primeros años del siglo XX, en México, distintos movimientos empezaron a crecer considerablemente como una franca oposición al régimen del general Porfirio Díaz.[7] Uno de ellos, que antecedió a todo el movimiento revolucionario, fue el encabezado por los hermanos Flores Magón, con el surgimiento del Partido Liberal. Más adelante la conformación del Partido Democrático, que buscaba la sustitución de Díaz por el general Bernardo Reyes, era otro movimiento de oposición de considerable cuantía. Aunque el más importante de todos estos partidos, fue sin duda el Partido Antirreeleccionista, encabezado por Francisco I. Madero, ese joven “prospero agricultor de Coahuila que recién había descubierto estar destinado a cumplir una importante misión”,[8] como lo describió Susana Quintanilla, y que bajo la bandera de “Sufragio efectivo y no Reelección”,[9] incrementó sus adeptos considerablemente.
Aunado a la cuestión política, Katz también señaló una profunda crisis económica, así como de índole internacional, que fueron los detonantes definitivos para dar paso al movimiento revolucionario:
- La crisis económica se debió al enorme crecimiento de las inversiones extranjeras a partir de 1900, y una vez que se presentó en Estados Unidos una severa crisis entre 1907-1908, estas inversiones cayeron sustancialmente. A su vez, las malas cosechas obtenidas sobre todo en los estados norte del país agravaron la situación.
- La crisis internacional a la que hacía alusión Katz, se debía a la recepción de José Santos Zelaya, expresidente de Nicaragua, que no comulgaba con las políticas de Estados Unidos, y que por su llegada a México, con la venia del propio Díaz, causó enorme molestia a los intereses estadunidenses. De igual forma, “la negativa de Díaz de prorrogar el contrato de arrendamiento de una estación abastecedora de carbón para la Marina estadounidense en Baja California”,[10] agravó en gran medida la relación entre los dos países.
- Empero –y a mi parecer-, la crisis política tuvo repercusiones de mayor profundidad al final del gobierno porfirista. Si bien es cierto, como lo señala Knight, “el régimen porfirista dio a México una generación de paz y estabilidad sin precedentes”,[11] no obstante, estuvo caracterizado por una represión recurrente. Un régimen fuerte y centralizado fue la característica principal del gobierno de Díaz, no en vano el lema de “mucha administración y poca política”[12] que lo ejemplificó a la perfección. Dentro de sus métodos de gobierno, Díaz “erradicó a los gobernantes de dudosa lealtad”[13], ya que éste era un rasgo aún más importante que la propia “responsabilidad cívica”[14] que deberían haber tenido los gobernadores de la época.
Su prolongada resistencia de Díaz de nombrar a un sucesor, así como su tolerancia para la creación de partidos políticos, en donde la entrevista Díaz-Creelman[15] jugó un papel preponderante, dan cuenta de una actitud mucho más pasiva por parte del presidente Díaz, sin embargo “la política nacional continuó como monopolio de una reducida minoría”.[16] Las elecciones para ocupar la presidencia y vicepresidencia de la República se llevaron a cabo el 11 de julio de 1910, y una vez que todo el aparato gubernamental se había puesto a trabajar intensamente,[17] Díaz nuevamente fue declarado ganador. Con la promulgación del Plan de San Luis Potosí, que era “en esencia, una declaración política”,[18] y el llamado a levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910, Madero dio inicio a una nueva etapa en la historia nacional que daría como resultado la caída del gobierno porfirista y más adelante, su ascenso a la presidencia de la República.
De esta manera, se puede señalar que es innegable el valor histórico de la Revolución Mexicana, que buscó -en principio- un cambio en los derechos políticos y, posteriormente, en los derechos sociales. Su estudio permanente nos permitirá verla en su justa dimensión. A más de cien años de llevada a cabo, sigue siendo tema de análisis.
Bibliografía.
- Bulnes, Francisco, El Verdadero Díaz y la Revolución, México, Editorial del Valle de México, 1979.
- Katz, Friedrich, De Díaz a Madero, México, Ediciones Era, 2005.
- Knight, Alan, La Revolución Mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen constitucional, volumen I. Porfiristas, liberales y campesinos, México, Editorial Grijalbo, 1996.
- Meyer, Eugenia, Obra política de Luis Cabrera, volumen I, México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1992.
- Quintanilla, Susana, Nosotros. La juventud del Ateneo de México, México, Tusquets Editores, 2008.
- Vasconcelos, José, Ulises Criollo, Clásicos de la Literatura Mexicana, México, 1979.
[1] Director de Área adscrito a la Dirección General de Asuntos Jurídicos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Correo electrónico: garcia_german2003@yahoo.com.mx
[2] Meyer, Eugenia, Obra política de Luis Cabrera, México, UNAM, 1992, volumen I, p. 26.
[3] Ibidem, p. 320.
[4] Ibidem, p. 312.
[5] Katz, Friedrich, De Díaz a Madero, México, Ediciones Era, 2005, p. 7.
[6] Knight, Alan, La Revolución Mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen constitucional, México, Editorial Grijalbo, 1996, volumen I. Porfiristas, liberales y campesinos, p. 14.
[7] De igual forma distintos levantamientos se llevaron a cabo en los últimos años del gobierno porfirista, la huelga de Río Blanco en 1906 y Cananea en 1907 son sólo un ejemplo de ello. Véase Katz, Friedrich, op. cit., pp. 58-60.
[8] Quintanilla, Susana, Nosotros. La juventud del Ateneo de México, México, Tusquets Editores, 2008, p. 181.
[9] Dicho lema fue obra de José Vasconcelos “…en oposición al antiguo Sufragio Libre y para indicar que debía consumarse la función ciudadana del voto”. José Vasconcelos, Ulises Criollo, México, Clásicos de la Literatura Mexicana, 1979, p. 258.
[10] Katz, Friedrich, op. cit., p. 62.
[11] Knight, Alan, op. cit., p. 34.
[12] Idem.
[13] Ibidem, 35-36.
[14] Ibidem, p. 36.
[15] Francisco Bulnes, personaje importante en la época porfirista comentó: “No hubo tal conferencia Creelman: El general Díaz hizo una especie de manifiesto político, para impresionar a dos naciones: la norteamericana y la mexicana”. Francisco Bulnes, El Verdadero Díaz y la Revolución, México, Editorial del Valle de México, 1979, p. 385.
[16] Knight, Alan, op. cit., p. 63.
[17] “El creciente apoyo a Madero movió al gobierno de Díaz a tomar medidas más drásticas. Se intensificó la persecución en su contra, se declararon ilegales las reuniones de su partido y Madero mismo fue detenido poco antes de las elecciones”, Katz, Friedrich, op. cit., p. 70.
[18] Knight, Alan, op. cit., p. 101.